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lunes, 7 de febrero de 2011

Hoy he recordado una conversación que tuve con algunos amigos de clase un día de Navidades que quedé con ellos para ir a la tetería por la tarde (y que acabamos de juerga hasta las 2 o las 3). Estaba browseando el facebook y he visto una sesión de una fotógrafa, y me he acordado de esos grupos de "No eres fotógrafo. Sólo tienes una cámara cara" y tal. A nadie le parece bien que alguien vaya de fotógrafo sin tener preparación, o que repare ordenadores, o mucho menos que se ponga a operar a corazón abierto. Sin embargo, ¿por qué todo el mundo cree que cualquiera puede ser escritor?

Con esto no me refiero a aquellos que tienen sus blogs y escriben sus relatos o incluso cosas más largas, pero de ahí a poder decir que eres escritor, va un trozo. Me refiero a todas esas personas que publican libros y que, al parecer, son ingenieros, o médicos, o cualquier otra cosa, y un día les dio por ponerse a escribir. Y volviendo a la fotografía, si yo cojo una cámara y me pongo a hacer fotos, por muy buenas que sean nadie me va a tomar como fotógrafa porque no lo soy. Y yo no puedo tomar como escritor a alguien que, si le digo que las palabras de Shakespeare en el soneto X hacen un uso original del Canon, no va a saber de lo que hablo, que no es capaz de analizar las palabras de Emily Dickinson o de comprender todas las impliaciones que tiene que una casa se parta por la mitad en un relato de Poe. Hace dos o tres siglos, los escritores eran personas que dedicaban su vida a la literatura, que habían leído a los clásicos (y por clásicos me refiero a los griegos, sí, pero también a Dante, a Petrarca, a Chaucer...), que hacían sutiles referencias o exageradas copias, pero que al fin y al cabo, sabían lo que hacían.

Y ahora, cualquiera se pone delante de un ordenador, escribe cuatro chorradas sobre masones (por decir algo) y le publican un libro, mientras montones de escritores, de personas devotas de las letras, trabajan en un McDonalds o tienen que dar clases amargándose en un colegio. Está bien que cualquiera escriba un libro, pero que, por ejemplo, un filólogo traduzca uno es algo horrible; intrusismo incluso.

Bleh... fin del ragepost de hoy. Otro día seguiré con mis cacaos mentales, que tengo que ir a devolver un libro a la uni.

xoxo

1 personas echaron algo en la bolsa:

Al dijo...

Yo creo que la palabra clave aquí sería “profesional”. Ser escritor no ha estado siempre visto como una profesión, o al menos no como una profesión más. No está pagado de la misma manera que los otros trabajos, no es una actividad rutinaria (en muchos casos) como atender un número determinado de pacientes en una consulta, por poner un ejemplo.
No sé si esto es bueno o malo para la literatura, algo que al fin y al cabo sigue siendo una producción cultural de las sociedades. Y sin embargo, es en las sociedades que con tanto orgullo llamamos desarrolladas donde se ha desvirtuado precisamente la literatura, no como forma de arte o de producción cultural, sino como negocio, y aquí volvemos a ese término, al de profesional.
Escritor es una palabra como otra cualquiera, pero desde luego no es una profesión como otra cualquiera, para bien y para mal… Yo no sé si soy escritora, sólo sé que me siento bien escribiendo, que lo necesito para realizarme como persona y que no me importa si no es eso lo que me da de comer (que, para más inri, hay muy poca gente, muy pocos profesionales, que vivan sólo de ser escritor).
Espero haberme explicado bien :3

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