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lunes, 30 de agosto de 2010

Wake me up when September... NO!


Desde que comencé mi adolescencia, creo que he odiado septiembre, siempre. No tiene que ver con acabar el verano y empezar las clases, porque siempre esperaba con ansias el comienzo de un nuevo curso; es más, siempre hacía que mi madre me comprara los libros en agosto para ir leyéndolos (si, doy asco, lo sé). Además, el otoño siempre ha sido mi estación preferida: bucólica y romántica... mucho más adorable que la primavera si alguien me pregunta. Supongo que algo muere en mí, igual que en la naturaleza, al llegar septiembre.


Este sentimiento siempre se ha visto acompañado de una hermosa banda sonora, la canción de Green Day Wake Me Up When September Ends, que conocí en 3º o 4º de la ESO. Esa música, un día tras otro, semana tras semana, hasta terminar septiembre. Me sumía en una especie de sopor, de astenia, de depresión. El mundo estaba en una extraña transición en la que no puedes tomar ni helados ni chocolate caliente. Y así un año tras otro.

Y sin embargo este año no puedo sumirme en mi particular letargo; mi mundo ahora mismo va a mil por hora y no tengo un segundo para parar. Ahora mismo quiero dormir horas y horas y de pararme a mirar cómo los grillos cantan y de disfrutar del fresquito del atardecer y de llorar la caída de las hojas. Y sin embargo tengo que despedirme de las personas que quiero además de despedirme de la vida, tengo que arreglar papeles, tengo que hacer, hacer, hacer... ¡Quiero parar! Quiero escuchar a Green Day y tumbarme en mi cama y despertarme con los rayos del sol de mediodía y luego seguir en la cama un par de horas más y volverme a dormir después de comer.

Este año no podré dormir hasta que termine septiembre.

martes, 24 de agosto de 2010

You can't be too careful anymore

Ayer fue... raro. Fue chachi, pero fue raro. Hacía siglos que no hacía algo así, que no tomaba aire y el estómago se me ponía en la garganta. Bueno, hacía años. Tal vez demasiados. Y la conclusión fue... rara. Pero qué esperar si todo lo que envolvía aquello era raro. De todos modos, fue bastante... no sé... en realidad no encuentro una palabra exacta para describirlo, así que mejor guardarlo en mi mente. Cuando hay cosas que no se pueden describir con palabras, es mejor no intentarlo: todo pierde su esencia de esa manera, todo queda distorsionado y en nuestro recuerdo permanece como esa mera palabra que una vez empleamos para describir algo.

El caso es que estuvo bien. Ahora las cosas están algo más nítidas (aunque, sinceramente, sólo algo). Pero me alegro de haber sido capaz de hacerlo.

domingo, 22 de agosto de 2010

So I'mma close my ears and dream 'cause life is never really what it seems

En un mes estaré durmiendo (o de juerga, pero al fin y al cabo, estaré) en Southampton. Aunque una parte de mí, como sabéis, se muere por salir de aquí, hay otra cosita en mí a la que le da mucha pena. Después de muchos muchos años estoy teniendo una vida normal, con amigos, con una relativa estabilidad emocional, con mis estudios que me fascinan y con mi madre que me llevo más o menos bien. En relativamente pocos meses he conseguido construir algo bastante decente (sobre todo teniendo en cuenta que se me ha caído alguna que otra vez en el proceso), y ahora abandono el castillo para tener que construir otro nuevo.

Un clásico, mi Java Chip Chocolate Frappuccino, en Southampton.
No hay viaje a Inglaterra sin él.

Las personas que de verdad me conocen saben que pese a que me esfuerce en hacer parecer lo contrario, soy terriblemente tímida y me cuesta mucho entablar relaciones con la gente. Supongo que en parte será porque, por otro lado, tiendo a confiar muy rápido en las personas y por eso no quiero acercarme mucho a la gente, o más bien no quiero que se acerquen mucho a mí. También puede que tenga que ver que hay gente que me ha hecho daño últimamente y en el pasado.

Y además, hay algo que no sentía desde hace muchos años. Y me hace sentirme... ¿normal? Al menos, un poco más equilibrada, menos impulsiva, menos agitada, pero a la vez bien conmigo misma, con mi raison d'être, ver que todavía soy capaz de sentir lo que me hace mantenerme con vida pero de forma más moderada, más racional... Porque en el fondo tiene más sentido; lo que pronto viene, pronto se va. Lo único que me medio preocupa es qué va a pasar con eso, porque de momento nada está claro. Se supone que debería ser capaz de solucionar esa duda, pero soy muy tonta, y pava, y cría... Ya veré cómo se quedan las cosas, porque el hablar de ello es algo que me da bastante cosa.

En fins, el otro día, feria (estuvo genial y me divertí un montón aunque estaba recién llegada del viaje); ayer el cumple de mi mami, que le regalé una sesión de spa para dos y comimos en La Ménsula, y hoy tardecita chachi con Noe en el Parque del Oeste. Hoy se me ha antojado y me he vestido Casual Loli, con mi faldita mint, las Converse rosas, calces rosas, camiseta rosa, headdress blanco y mint, accesorios varios y mi cestita nueva de Women's Secret. Hemos tomado Dr Pepper, charlado de nuestras cositas, hecho foticos, visto cómo montones de perros intentaban violar a una Labrador y pasado un rato genial y nos hemos dado muchos besitos y abrazos y nos hemos dicho cuánto nos vamos a echar de menos. Pareceríamos dos lesbianas con lazos en la cabeza y mucho pavo, pero ¡para algo estamos prometidas!

La cosa más bonita del mundo y yo, con lacitos en el parque ^^

Bueno... supongo que la vida es sueño, como decía Calderón, y dentro de poco me toca despertarme otra vez.

Current obsessions: True Blood (¡capi nuevo mañana!), Mother Monster aka Stefani Germanotta aka Lady Gaga, corsets, vestidos, wtfmellevoyoaInglaterra.

viernes, 6 de agosto de 2010

Morals from Paris

Durante mi viaje a París (que relataré otro día; todavía estoy recuperándome) descubrí algo.

Lleno mi vida de cosas bonitas
porque, sencillamente, es una mierda.

Ya que no puedo querer a nadie,
busco objetos que sean tan monos que pueda quererlos.

Así están las cosas...