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sábado, 24 de julio de 2010

You can't divide your soul... unless your name is Tom


Siento ser tan caca de blogger, de verdad... Estos días ando muy ocupada preparando el viaje a Paris (creo que voy a comer macarrons más que hacer otra cosa xD) y mirando casas para Southampton y muriéndome de calor de manera abrumadora. Soy una maldita coach potato todo el día en el sofá. En Benalmádena se estaba genial, con mi piscina, mi aire acondicionado y mi felicidad.

El otro día alguien a quien quiero mucho desde hace mucho me dijo que tenía la necesidad de compartir con alguien todas las cosas bonitas que tengo dentro de mí... Tal vez ese sea mi problema, pero es bastante más grave de lo que puede parecer. Las inseguridades se pueden curar, pero eso no tiene arreglo.

En fin... como no tengo demasiado tiempo, os dejo algo que escribí hace un tiempo. Era inconexo e intuitivo, lo escribía tal cual venía a mi mente, tal cual lo sentía. Al haberlo leído el otro día con perspectiva, vi que es bastante impresionista: no se entiende, no tiene demasiado sentido, pero puedo sentir el dolor, el olor, la luz, la soledad... Tal vez sea porque lo escribí yo y me recuerda cómo me sentía. Me haría muy feliz que me dijerais qué os transmite a vosotros.


Las cosas de los humanos todavía se me antojan terriblemente complejas. Esto es algo que sólo llama la atención teniendo en cuenta el tiempo que llevo dentro de un cuerpo humano. El frío, el calor, el hambre, la ansiedad, el picor, el dolor, el placer, la excitación... Sensaciones extrañas que el cuerpo percibe y a las que poco a poco he ido acostumbrándome con mayor o menor éxito. Y de repente, algo nuevo.

Hoy entré a aquella horrible habitación en la que debo perder dos horas todos los martes. Todos los martes igual. Llegar y que la habitación esté vacía. Que se llene poco a poco en forma de goteo. Que haya gente y que todos se conozcan, y que no me conozca nadie. Todos los martes igual. Y pese a todo, sigo acudiendo (excepto cuando el cansancio que me provoca mantener este cuerpo humano o esa sensación desagradable de homesickness me lo impiden). Y al llegar este martes, hoy, a mi pequeña tortura, algo me golpeó al cruzar la puerta: aquel olor... aquel aroma, aquel perfume, aquel whatever. Aquél era el olor de una persona muy especial, una persona a la que echaba mucho de menos. La vida nos había alejado; aún no comprendo el motivo. Pero el hecho es que aquella habitación olía como aquella persona. "¿Cómo es posible?", me pregunté mientras buscaba el sitio más apropiado en la celda. La verdad es que carecía de sentido. La puerta estaba abierta. Llevaría abierta, al menos, tres cuartos de hora. Ese tiempo era suficiente, ¡más que suficiente!, para que una habitación se ventilara. Nunca pregunté acerca de ese olor, sobre si era personal o provenía de un frasco de nombre exótico o sexualmente sugerente. Solo disfrutaba percibiéndolo. Y en aquel momento me bloqueé en la entrada de la habitación. No sabía si huir, si llorar, si ignorarlo, si debía sentir felicidad por poder olerlo de nuevo o desgracia por volver a olerlo. No sabía nada en aquel instante, y todo por aquel maldito, maldito olor.


Debía permanecer allí y aguantar el olor. Poco a poco se iría instalando en mis pulmones y el número de partículas en el aire descendería. Entrar en mí y desaparecer del mundo... era familiar en aquella persona. Decidí que huir sería infantil, cobarde e irresponsable, que llorar no era oportuno, que era imposible de ignorar. ¿Sentir felicidad o desgracia? No sentía ninguna de las dos cosas, así que me negué a que aquel recuerdo tuviera tanto poder en mí. Simplemente tendría que aprender a vivir con el (d)olor.

Me senté y comencé a escribir estas líneas, aunque eso ya es pasado. Y mientras lo hacía pensaba "¿Debía oler aquello por algún motivo?". Quiero decir... Que aquel olor estuviera justo en la habitación en la que tenía que estar, a esa hora, ese día. Mientras el sueño cerraba mis ojos (hace sólo unos segundos) y la obligación los abría de nuevo, me planteaba si aquello podía ser una buena excusa para iniciar una conversación casual. También me resulta complejo eso de llegar a hablar con alguien porque sí, y más con esa persona. De repente se me vino a la mente la imagen de dos imanes: uno de ellos que gira poco a poco y otro que se ve atraído o repelido por el primero dependiendo de su orientación. ¿O tal vez giraban los dos?

1 personas echaron algo en la bolsa:

~ * Beatriz * ~ dijo...

No te quejes que yo entro menos al blog que tu! xD
Pues tu texto si me hace sentir soledad y añorar algo que es doloroso recordar, a veces olemos algo y mil pensamientos y recuerdos vienen a nuestra cabeza, pero no seria mas doloroso pensar que podría no haber pasado nunca?
El texto es raro, xD me ha recordado al libro d la de crepúsculo q es un extraterrestre dentro de una persona o algo así xD, y que va a clases de repaso y nadie le hace caso xDD.

Pásalo genial en Paris ya veras como los macarrons son demasiado caros para solo comer eso! xDD

Besitos!

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