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lunes, 17 de mayo de 2010

So... here you come again, Allen Ginsberg

¿Alguien se ha planteado lo casual de su existencia? Las probabilidades de que un óvulo y un espermatozoide se combinen de modo que den lugar al mismo contenido genético son ínfimas. Y aún así, las influencias que hacen que seamos como somos podrían variar con haber nacido un mes antes o después de manera abismal. Teniendo en cuenta lo casual de nuestra vida... ¿de verdad que nadie se plantea jugar a la ruleta rusa con algo válido?

No me refiero a hacerlo de manera literal, pero muchas veces nos negamos a hacer cosas que queremos por el daño físico que pueden ocasionarnos. En ocasiones, incluso porque ponen en riesgo nuestras propias vidas. Por ejemplo, hacernos un tatuaje, consumir drogas o saltar en paracaídas desde un avión. Sin embargo, nadie duda nunca en embarcarse en el proceso de establecer relaciones humanas, lo cual (desde el punto de vista de una servidora, al menos) es mucho más peligroso por el daño y las secuelas que pueden provocar a nivel emocional. Todos nos lamentamos de lo dolorosa que fue tal ruptura con aquel novio hace años o recordamos lo mal que lo pasamos cuando nos peleamos con una amiga. Y lo decimos con dolor, con tristeza. Pero no he escuchado a nadie lamentarse por haberse tirado desde un trampolín o haberse cogido la cogorza del siglo.

La vida es breve, y las probabilidades de que estemos en este mundo son terriblemente pequeñas. Así pues, cualquier planteamiento del tipo "está bien/está mal", "es bueno/es malo" (que no es lo mismo), "puede hacerme daño/puede hacerle daño a X" se me antojan ahora mismo absurdos. Sobre todo este último. Si hacemos algo a pesar del peligro que puede causarnos a nosotros mismos, ¿por qué narices nos coarta el hecho de que pueda dañar a otro, cuando este daño probablemente sea menor? No estoy diciendo que haya que pasar por la vida haciendo daño a los demás, pero en este mundo raramente alguien piensa en los demás antes que en sí mismo.

Todo esto lo pensaba en el baño antes de entrar en clase. Además, pensaba en la cantidad de personas que nos rodean a diario y lo poco importante que seré para ellas. Comparto una media de 4 horas al día con mis compañeros y la mayoría ni me saludan, así que con eso lo digo todo. Y, sin embargo, en estos últimos meses he descubierto que de verdad soy importante para dos personas, y eso me ha hecho alegrarme mucho.

El título de la entrada viene al caso porque parece que lo que me ha atacado ha sido una oleada de postmodernismo existencialista beat raro. Allen Ginsberg es un poeta de la generación Beat que estoy estudiando ahora. La verdad es que su poesía me resulta muy atractiva y voy a seguir indagando en otros poetas del movimiento.

Siento ser tan caca de blogger, lo siento TwT Pero de vez en cuando me dan arrebatos de ira, estructuro en mi mente posts grandiosos pero 5 minutos antes de sentarme delante del ordenador a escribirlos me resultan superficiales y pedantes, además de muy largas. En fin... eso... Intentaré ser una escritora más responsable y escribir cosas que puedan interesaros.

Besitos y gracias por leer ^^

2 personas echaron algo en la bolsa:

Disruption dijo...

Bueno, para mi sabes que eres y serás una persona muy importante, por muchisimos motivos :)
Aunque hayamos tenido nuestros más y nuestros menos ultimamente.

~NiKi~ dijo...

Pues a mi me ha encantado porque realmente llevas toda la maldita razón! Las relaciones con los demás hacen mucho más daño que tirarse de un puente y partirte la clavícula, al fin y al cabo eso se calma con simples analgésicos. El corazón duele y duele por muchas pastillas que te tomes.

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